miércoles, 18 de junio de 2008

Rainer M. Rilke -propuesta de Carmen

LA PANTERA


Su mirada, de tanto ver pasar los barrotes,

está tan cansada que ya nada retiene.

Para ella es como si hubiera mil barrotes

y tras los mil barrotes no hubiera mundo.


El blando andar de sus vigorosos pasos elásticos,

que va trazando un círculo minúsculo,

es como una danza de fuerza alrededor de un centro,

donde una voluntad gigantesca yace embotada.


Sólo a veces el telón de sus pupilas

se levanta en silencio. Entonces penetra una imagen,

se desliza por la tensa calma de los miembros,

y al llegar al corazón deja de ser.

.......................... (Traducción de Joan Parra)


Me gustaría haber sido capaz de elegir un poema, pero hace tiempo que entendí que con la poesía no soy yo la que manda, ni mucho menos la que elige. La poesía me ha abierto puertas, ventanas y accesos a lugares a los que nunca creí que fuera a asomarme, pero no a voluntad propia, ella decide cómo, cuándo y dónde. A no ser que alguien como vosotros me sirva de guía para llegar a sosegarme en espacios tan poco frecuentados por mi como ciertos cuadros de Millais…

Estos últimos días, al abrir la puerta de mi casa he vuelto a encontrarme con la pantera. También al entrar en el coche, como una vieja amiga que está esperando. Y en el portal, allí también he visto a la pantera. Parece ser que ha venido a quedarse conmigo una temporada.

Os envío esta pantera que ha elegido visitarme en junio con un abrazo cariñoso y agradecido en general y un poco más especial a Fernando y Nuño: callo mucho, pero escucho siempre y os he oído. Gracias.

miércoles, 11 de junio de 2008

Anna Ajmátova -propuesa de Javier Gil

RÉQUIEM [1935-1940]


No me amparaba ningún cielo extranjero,

no, alas extranjeras no me protegían.

Estaba entonces entre mi pueblo

y con él compartía su desgracia.

(1961)



En vez de Prólogo


Diecisiete meses pasé haciendo cola a las puertas de la cárcel, en Leningrado, en los terribles años del terror de Yezhov. Un día alguien me reconoció. Detrás de mí, una mujer –los labios morados de frío- que nunca había oído mi nombre salió del acorchamiento en que todos estábamos y me preguntó al oído (allí se hablaba sólo en susurros):

- ¿Y usted puede dar cuenta de esto?

Yo le dije:

- Puedo.

Y entonces algo como una sonrisa asomó a lo que un día había sido su rostro.

(Leningrado, 1 de abril de 1957)



Dedicatoria


Puede una pena así mover montañas

y detener la corriente de un gran río,

pero no puede quebrar con su fuerza los cerrojos

que nos separan de las celdas y los presos

llenos de angustia mortal.

Hay quien respira el fresco de la brisa,

hay quien siente la dulzura del sol cuando se pone,

pero nosotras, compañeras en la desdicha,

oímos sólo el sonido ominoso de las llaves

y los pasos de plomo del soldado.

Nos levantábamos como para la misa del alba,

cruzábamos la ciudad embrutecida

y, más muertas que vivas, nos encontrábamos allí.

Se acortaban las horas de sol, la niebla pesaba sobre el Neva,

pero aún la esperanza cantaba a lo lejos.

La sentencia… Brotan de pronto lágrimas

y una mujer se siente fuera del grupo;

como si le hubieran arrancado el corazón y brutales

lo arrojaran al suelo, para luego soltarla,

así camina, tambaleándose… sola.

¿Dónde están hoy aquéllas con quienes sin querer

compartí mis dos años de infierno?

¿Qué formas adivinan en las ventiscas de Siberia?

¿Qué presagios en el aro de la luna?

A ellas envío mi adiós.

(Marzo de 1940)



Introducción


[…]


I

De madrugada vinieron a buscarte.

Yo fui detrás de ti como en un duelo.

Lloraban los niños en la habitación oscura

y el cirio bendito se extinguió.

Tenías en los labios el frío del icono

y un sudor mortal en la frente. No olvidaré.

Me quedaré, como las viudas de los soldados del zar Pedro,

aullando al pie de las torres del Kremlin.

(1935)


2

Apacible fluye en Don apacible.

Amarilla la luna entra en mi casa.

Entra, ladeada la gorra;

la luna amarilla percibe una sombra.

Esta mujer está enferma,

esta mujer está sola.

Su marido, en la tumba; su hijo, en la cárcel.

Rezad por mí.


[…]


5

Diecisiete meses hace que grito

llamándote a casa.

Me he postrado a los pies del verdugo,

hijo mío, terror mío.

El mundo entero es confusión

y yo ya no sé distinguir quién es la bestia

y quién el hombre.

¿Cuánto falta para la ejecución?

Quedan sólo flores polvorientas, el rumor

de la lámpara de incienso, y huellas

que no llevan a ninguna parte.

Directa a los ojos me mira,

mal augurio de una muerte cercana,

una inmensa estrella.

(1939)



[…]


7

La sentencia


Cayó la palabra de piedra

en mi pecho aún vivo.

No es grave, estaba preparada,

posiblemente me acostumbraré.


Hoy tengo mucho, mucho que hacer:

he de matar la memoria,

volver de piedra el corazón,

he de aprender a vivir de nuevo.


Y si no… El cálido rumor del verano

es una fiesta tras la ventana.

Desde hace tiempo tenía el presagio:

un día claro y la casa vacía.

(22 de junio de 1939)


[…]


9

Ya la locura levanta su ala

y cubre la mitad de mi alma,

me embriaga con el vino que quema

y me atrae al valle sombrío.


He comprendido que debo

aceptar su victoria,

escuchar mi desvarío

como si fueran delirios de otro.


Sé que no ha de permitirme

llevar nada conmigo

(es vana mi súplica,

la enfurecen mis ruegos):


ni los terribles ojos de mi hijo

-de dolor hecho piedra-,

ni la tormenta estallando aquel día,

ni la hora del encuentro ante las rejas,


ni la fresca dulzura de sus manos,

ni la sombra temblorosa del tilo,

ni el rumor leve, lejano,

de una última palabra de consuelo.

(Casa del Fontanka, 4 de mayo de 1940)


[…]



Epílogo


1.

He aprendido cómo se hunden los rostros,

cómo bajo los párpados late el miedo,

cómo surca el sufrimiento las mejillas

con trazo rígido de signos cuneiformes;

cómo los negros rizos y los rizos de oro

de repente se vuelven pálida plata,

cómo huye del labio dulce la sonrisa

y en la risita seca halla eco el terror.

Si ruego, no es sólo por mí: ruego

por todas nosotras, hermanas -en la desdicha- mías,

en el frío feroz y en el ardor de julio,

al pie de muros rojos que permanecieron sordos.




Comentario

Al igual que le ocurre a Jesús, el calorcito de esta comunidad me ha devuelto una reconfortante sensación de antaño, cuando de joven me embelesaba a gusto con la lectura de poesía. Y debo deciros que a menudo me he quedado atónito por el modo en que en este foro se hilvanan con aguja de cristal asociaciones exquisitas y juicios atrevidos en lecturas perspicaces. Así que también debo deciros que hoy me siento como un elefante en una cristalería. Lo digo más que nada por la etimología –entre tanto se engrosó mi piel- y porque temo cortarme torpemente –como ahora- con mis propias palabras. Por ello me protegeré con las palabras de otros. Con todo, es gratificante comparecer por fin ante lectores como vosotros con un poema como el que os propongo.

He leído a Anna Ajmátova (1889-1966) recientemente, gracias a un amigo que me prestó una antología poética con traducción y selección de Olvido García Valdés y Monika Zgustova. Cedí con facilidad ante el consejo de mi amigo por su enfática descripción de esa generación desdichada de poetas rusos disidentes que mantuvieron el tipo hasta el final -la propia Ajmátova compuso trágicos poemas sobre esa conciencia generacional- y por sus no menos enfáticas alusiones a la famosa noche de Isaiah Berlin con Ajmátova en la casa de esta última, entre el 13 y el 14 de noviembre de 1945 en Leningrado -de lo cual también da testimonio un buen racimo de poemas de Ajmátova-. Aquella noche les marcó a ambos profundamente. La pasión anticomunista y ciertas trazas del liberalismo de Berlin estuvieron íntimamente unidas a su reconocimiento de ese grupo de disidentes rusos y, en particular, a su visita a Ajmátova. Según leo en la biografía de Michael Ignatieff (Isaiah Berlin. Su vida, Taurus, Madrid, 1999), en ella encontró un reproche “incontaminado”, “indómito” y “moralmente impecable” para los marxistas que creían que el individuo no podía enfrentarse a la marcha de la historia; y en ella encontró también el ejemplo vivo de que la libertad negativa no era -como defendía John Stuart Mill- la condición necesaria del perfeccionismo humano, de que éste podía sobrevivir en las condiciones más hostiles para la libertad.

En su encuentro con Ajmátova, ésta le recitó algunos de los poemas que hasta entonces componían su Réquiem. Trato de imaginar la excepcionalidad de la situación.

En numerosas ocasiones, Ajmátova quemaba los poemas que recitaba ante su íntima audiencia para evitar pruebas que pudieran incriminarla. Personalmente me conmueve la rebeldía y la intención anamnética de Réquiem, ese poder recuperador de la palabra (“¿Y usted puede dar cuenta de esto? Yo le dije: Puedo”) que, a través de la recreación poética del sufrimiento personal, trata de mantener a toda costa el lazo maltrecho de la solidaridad herida, pese a un mundo que le es absolutamente adverso (“El mundo entero es confusión / y yo ya no sé distinguir quién es la bestia / y quién el hombre”). En relación con esto quiero poner a vuestra consideración tan sólo una cuestión.


Ya la locura levanta su ala

y cubre la mitad de mi alma,

me embriaga con el vino que quema

y me atrae al valle sombrío


Comentando este pasaje, Olvido García Valdés hace la siguiente reflexión: “Señaló Jospeh Brodsky en esta obra un rasgo que es, en realidad, inherente a cualquier obra que trabaje con materiales autobiográficos de dolor y de muerte: se trata del desdoblamiento, la escisión que siente quien escribe entre la experiencia personal del dolor y la contemplación estética de esa experiencia, una escisión que puede acercarse a la locura… Lo terrible para quien vive una situación semejante a la de Ajmátova es la imposibilidad de reaccionar en proporción a los hechos. La expresión del dolor, la descripción –en su caso- de los horrores del terror estalinista, requieren de quien habla cierta separación, cierto proceso de racionalización, una frialdad contemplativa, que quien al mismo tiempo sufre no puede evitar reprocharse, echarse en cara; la contemplación del propio sufrimiento con fines de escritura es lo que genera enajenación”.

Supongo que este motivo está detrás de la sentencia de Adorno de que “no se puede escribir poesía después de Auschwitz” y de buena parte de la creación que ha tratado de hacerse cargo del mal radical. Se me viene a la memoria la película Andrei Rublev de Tarkovski, donde creo advertir que sólo la plena conciencia de esa disociación, que alcanza al compromiso mismo del autor con su creatividad, le da a éste en determinadas circunstancias el criterio de la autenticidad y la determinación para, pese a todo, superar valientemente la opción del silencio.



miércoles, 4 de junio de 2008

Wallace Stevens -propuesta de Jesús Vega


Wallace Stevens. Notes towards a supreme fiction

It Must Be Abstract


I

Begin, ephebe, by perceiving the idea
Of this invention, this invented world,
The inconceivable idea of the sun.

You must become an ignorant man again
And see the sun again with an ignorant eye
And see it clearly in the idea of it.

Never suppose an inventing mind as source
Of this idea nor for that mind compose
A voluminous master folded in his fire.

How clean the sun when seen in its idea,
Washed in the remotest cleanliness of a heaven
That has expelled us and our images . . .

The death of one god is the death of all.
Let purple Phoebus lie in umber harvest,
Let Phoebus slumber and die in autumn umber,

Phoebus is dead, ephebe. But Phoebus was
A name for something that never could be named.
There was a project for the sun and is.

There is a project for the sun. The sun
Must bear no name, gold flourisher, but be
In the difficulty of what it is to be.


Wallace Stevens. Notas para una ficción suprema

Debe ser abstracto

I

Empieza, efebo, por percibir la idea
de esta invención, este mundo inventado,
la inconcebible idea del sol.

Debes hacerte de nuevo un hombre ignorante
y ver con ojo ignorante el sol de nuevo
y verlo claramente en la idea de sol.

Nunca supongas que una mente inventora es la fuente
de esta idea ni compongas para esa mente
un voluminoso dueño envuelto en su fuego.

Qué limpio el sol cuando visto en su idea,
lavado en la más remota limipieza de un cielo
que nos ha expulsado con nuestras imágenes....

La muerte de un dios es la muerte de todos.
Yazga el purpúreo Febo en cosecha umbría,
dormite y muera Febo en umbría otoñal,

Febo ha muerto, efebo. Pero Febo fue
un nombre para algo que nunca pudo nombrarse.
Había un proyecto para el sol y lo hay.

Hay un proyecto para el sol. El sol
no debe tener nombre, florecedor de oro, sino ser
en la dificultad de lo que él va a ser.


It must change


VII

After a lustre of the moon, we say
We have not the need of any paradise,
We have not the need of any seducing hymn.

It is true. Tonight the lilacs magnify
The easy passion, the ever-ready love
Of the lover that lies within us and we breathe

An odor evoking nothing, absolute.
We encounter in the dead middle of the night
The purple odor, the abundant bloom.

The lover sighs as for accessible bliss,
Which he can take within him on his breath,
Possess in his heart, conceal and nothing known.

For easy passion and ever-ready love
Are of our earthy birth and here and now
And where we live and everywhere we live,

As in the top-cloud of a May night-evening,
As in the courage of the ignorant man,
Who chants by book, in the heat of the scholar, who writes

The book, hot for another accessible bliss:
The fluctuations of certainty, the change
of degrees of perception in the scholar's dark.


Debe cambiar

VII


Después de un brillo de la luna, decimos
que no necesitamos de ningún paraíso,
que no necesitamos himno seductor alguno.

Es verdad. Esta noche las lilas magnifican
la fácil pasión, el amor siempre presto
del enamorado que tenemos dentro y aspiramos

un olor que no evoca nada, absoluto.
En plena mitad de la noche nos encontramos
con el olor purpúreo, la abundante floración.

El enamorado suspira como por la dicha accesible,
que puede al aspirar llevar dentro de sí,
poseer en su corazón, ocultar y conocido nada.

Porque la fácil pasión y el amor siempre presto
son de nuestro nacimiento terreno y de aquí y ahora
y de donde vivimos y de todas las partes en que vivimos,

como en la nube cimera de una noche-tarde de mayo,
como en el valor del hombre ignorante,
que canta según el libro, en el ardor del docto, que escribe

el libro, ardiendo en deseos de otra dicha accesible:
las fluctuaciones de la certidumbre, el cambio
de grados de percepción en la oscuridad del docto.


It Must Give Pleasure

VI

When at long midnight the Canon came to sleep
And normal things had yawned themselves away,
The nothingness was a nakedness, a point,

Beyond which fact could not progress as fact.
Thereon the learning of the man conceived
Once more night's pale illuminations, gold

Beneath, for underneath, the surface of
His eye and audible in the mountain of
His ear, the very material of his mind.


So that he was the ascending wings he saw
And moved on them in orbit's outer stars
Descending to the children's bed, on which

They lay. Forth then with huge pathetic force
Straight to the utmost crown of night he flew.
The nothingness was a nakedness, a point

Beyond which thought could not progress as thought.
He had to choose. But it was not a choice
Between excluding things. It was not a choice

Between, but of. He chose to include the things
That in each other are included, the whole,
The complicate, the amassing harmony.


Debe dar placer

VI

Cuando a la medianoche larga el Canónigo se fue a dormir
y las cosas normales a bostezos se hubieron hecho desaparecer,
la nada era una desnudez, un punto,

más allá del que los hechos no podían progresar como hechos.
Por consiguiente el saber del hombre concibió
una vez más las pálidas iluminaciones de la noche, el oro

por debajo, muy por debajo, de la superficie de
su ojo y audible en la montaña de
su oído, el material mismo de su mente.

De modo que él era las alas ascendientes que veía
e iba sobre ellas por los astros exteriores de las órbitas
descendiendo al lecho de las niñas, sobre el que

yacían. Entonces con enorme patética fuerza
voló directamente a la corona extrema de la noche.
La nada era una desnudez, un punto

más allá del que el pensamiento no podía progresar como pensamiento
Tenía que elegir. Pero no era una elección
entre cosas que se excluyen. No era una elección

entre, sino de. Eligió incluir las cosas
que están una en otra incluidas, el todo,
la complicada, la acumuladora armonía.


He de agradecer a vuestra pasión por la poesía el que haya regresado sobre lecturas que había abandonado hace años, y con ellas recupero una parte de esa intimidad con la palabra que sólo el ritmo poético puede darnos. Lo más adecuado -me parecía- era volver sobre los últimos poemas leídos entonces. Os ofrezco tres cantos del largo poema Notas para una ficción suprema de Wallace Stevens. Cada uno pertenece a una de las secciones del poema. Perdonaréis mis tímidos y escasos comentarios, mi falta de voz poética. ¿Es la suprema ficción la poesía misma? La poesía restituye la realidad en su plenitud, y la plenitud la alcanza en la idea. Ni imágenes ni nombres, ni la mente creadora, dan forma a esta realidad plena. La ficción suprema debe ser abstracta, cambiar y dar placer. El ritmo poético es una especie de ritmo cósmico, la esencia de las cosas es cambiante en la idea del poema. Música, movimiento, fuerza, transformación, metáfora: formas de la novedad del mundo, formas del propio poema. En el poema desaparecen las cosas ordinarias y en la desnudez del mundo busca descubrir lo real despojándose de vacuas ficciones impuestas por el pensamiento. Los cantos elegidos espero que reflejen, al menos en parte, este extraño orden y armonía de la ficción suprema. Debemos a Javier Marías la espléndida traducción.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Oliverio Girondo -propuesta de Diana

DICOTOMIA INCRUENTA

Siempre llega mi mano

más tarde que otra mano que se mezcla con la mía

y forman una mano.


Cuando voy a sentarme

advierto que mi cuerpo

se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse

adonde yo me siento.


Y en el preciso instante

de entrar en una casa,

descubro que ya estaba

antes de haber llegado.


Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,

y que mientras me rieguen de lugares comunes,

ya me encuentre en la tumba,

vestido de esqueleto,

bostezando los tópicos y los llantos fingidos.


CANSANCIO

Cansado

¡Sí!

Cansado

de usar un solo brazo,

los labios,

veinte dedos,

no sé cuántas palabras,

no sé cuántos recuerdos,

grisáceos,

fragmentarios.


Cansado,

muy cansado

de este frío esqueleto,

tan púdico,

tan casto,

que cuando se desnude

no sabré si es el mismo

que usé mientras vivía.


Cansado

¡Sí!

Cansado

por carecer de antenas,

de un ojo en cada omóplato

de una cola auténtica,

alegre,

desatada,

y no de este rabo hipócrita,

degenerado,

enano.


Cansado,

sobre todo,

de estar siempre conmigo,

de hallarme cada día,

cuando termina el sueño,

allí, donde me encuentre,

con las mismas narices

y con las mismas piernas;

como si no deseara

esperar la rompiente con un cutis de playa,

ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,

acariciar la tierra con un vientre de oruga,

y vivir, unos meses, adentro de una piedra.

..............................................Oliverio Girondo


Creo que Girondo lo dice todo. Yo soy varias/varios/cosas. Yo tengo experiencia de mi cuerpo, pero también experiencia de otro cuerpo que no es mío (o la experiencia en tercera persona de mi propio cuerpo: "mi mano llega más tarde que otra mano -¿qué otra mano, la que veo? ¿como el capitán en el barco de la Sexta Meditación de Descartes?- que se mezcla con la mía"). Experiencia de un cuerpo humano, de partes de un cuerpo (manos, narices, piernas), de un cuerpo animal (ansiando tener cola alegre y vientre de oruga), de cosa (ningún ser vivo puede habitar meses adentro de una piedra). Esta idea de reconocerse y a la vez estar alienado en las propias experiencias de uno mismo y del mundo, donde los límites entre el yo, el cuerpo (¿mi? cuerpo) y el mundo se desdibujan. Eso de no reconocerse en la mirada del otro (o al menos eso leo en la estrofa final del primer poema al presenciar el propio entierro). Y el profundo cansancio, hastío producido por tener forma humana y no de oruga, por albergar en uno deseos imposibles, como ese deseo de vivir adentro de una piedra, allí donde nadie puede vivir.

Y de yapa mi poema favorito de Girondo (díganme si no quedan exhaustos de leerlo!).

12.


Se miran, se presienten, se desean,

se acarician, se besan, se desnudan,

se respiran, se acuestan, se olfatean,

se penetran, se chupan, se demudan,

se adormecen, se despiertan, se iluminan,

se codician, se palpan, se fascinan,

se mastican, se gustan, se babean,

se confunden, se acoplan, se disgregan,

se aletargan, fallecen, se reintegran,

se distienden, se enarcan, se menean,

se retuercen, se estiran, se caldean,

se estrangulan, se aprietan se estremecen,

se tantean, se juntan, desfallecen,

se repelen, se enervan, se apetecen,

se acometen, se enlazan, se entrechocan,

se agazapan, se apresan, se dislocan,

se perforan, se incrustan, se acribillan,

se remachan, se injertan, se atornillan,

se desmayan, reviven, resplandecen,

se contemplan, se inflaman, se enloquecen,

se derriten, se sueldan, se calcinan,

se desgarran, se muerden, se asesinan,

resucitan, se buscan, se refriegan,

se rehuyen, se evaden, y se entregan.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Tres sonetos -propuesta de Bea

Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma y ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades,
pedir pues resta sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno.

Lope de Vega


Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que me pone de noche en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas, y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío.

No me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi Otoño enajenado.

Federico García Lorca


Descaminado, enfermo, peregrino,
en tenebrosa noche, con pie incierto
la confusión pisando del desierto,
voces en vano dio, pasos sin tino.

Repetido latir, si no vecino,
distinto, oyó de can siempre despierto,
y en pastoral albergue mal cubierto,
piedad halló, si no halló camino.

Salió el Sol, y entre armiños escondida,
soñolienta beldad con dulce saña
salteó al no bien sano pasajero.

Pagará el hospedaje con la vida;
más le valiera errar en la montaña
que morir de la suerte que yo muero.

Góngora


No sé si es deformación profesional, pero adoro el soneto, escuchar su ritmo me hace recordar por qué decidí estudiar literatura, por qué la enseño y por qué la vivo. Estos son tres de mis sonetos favoritos, no son los más recordados de tres de los mejores poetas de todos los tiempos, pero sí son de los que yo más quiero, porque están relacionados con distintos momentos de mi vida y con gente amada, que de una otra manera se me apareció mientras los leía. Son sonetos que hablan ante todo de pasión, de fuerza, de una vida que se apura hasta la última gota, aunque sea compleja, tramposa y llena de faltas. En ella el amor todo lo redime, pero es también su principal peligro, aunque sólo aceptando el desafío se está realmente vivo. Además, últimamente en ese “irse y quedarse” de Lope, siento que existe casi un lema para mi, partida entre dos ciudades que representan amores distintos, pasiones distintas, pero indisociables, obligada a aceptar la necesidad de la paradoja.

miércoles, 14 de mayo de 2008

A.R. Ammons - propuesta de Marina

A.R. Ammons
Traducción de Marcelo Cohen


CLASSIC

I sat by a stream in a
perfect –except for willows—
emptiness
and the mountain that
was around,

scraggly with brush &
rock
said
I see you`re scribbling again:

accustomed to mountains,
their cumbersome intrusions,
I said

well, yes, but in a fashion very
like the water here
uncapturable and vanishing:

but that
said the mountain does not
excuse the stance
or diction

and next if you`re not careful
you`ll be
arriving at ways
water survives its motions.


CLÁSICO

Me senté junto a un arroyo en un
vacío
perfecto –salvo por los sauces—
y la montaña que
estaba por ahí,

desgreñada de arbustos &
rocas
dijo
veo que otra vez garabateas:

habituado a las montañas,
a sus empinadas intrusiones,
yo dije

pues sí, pero muy a la
manera de esta agua
evanescente y huidiza:

pero eso
dijo la montaña no
disculpa el porte
ni la dicción

y si no te cuidas
pronto
alcanzarás maneras en que
el agua subsiste a sus movimientos.


THE WIDE LAND

Having split up the chaparral
blasting my sight
the wind said
You know I`m
the result of
forces beyond my control
I don`t hold it against you
I said
It`s all right I understand

These pressure bowls and cones
the wind said
are giants in their continental gaits
I know I said I know
they`re blind giants
Actually the wind said I`m
if anything beneficial
resolving extremes
filling up lows with highs
No I said you don`t have
to explain
It`s just the ways things are

Blind in the wide land I
turned and risked my feet
to loose stones and sudden

alterations of height.


LA TIERRA ANCHA

Habiendo hendido el chaparral
embistiéndome la vista
el viento dijo
Sabes que soy
resultado de
fuerzas más allá de mi control
Contra ti no tengo nada
Yo dije
Está bien entiendo

Esos cuencos y conos de presión
dijo el viento
son gigantes en su andar continental
Lo sé dije lo sé
son gigantes ciegos
En realidad dijo el viento
en todo caso soy beneficioso
concilio los extremos
lleno lo bajo con lo alto
No dije yo no hace falta
que te expliques
Simplemente es así

Ciego en la ancha tierra di
media vuelta y aventuré los pies
en piedras flojas y súbitas

variaciones de altura


MOUNTAIN TALK

I was going along a dusty highroad
when the mountain
across the way
turned me to its silence:
oh I said how come
I don`t know your
massive symmetry and rest:
nevertheless, said the mountain,
would yo want
to be
lodged here with
a changelesss
prospect, risen
to an unalterable view:
so I went on
counting my numberless fingers.


CHARLA DE MONTAÑA

Iba por un camino de polvo
cuando desde el otro lado
la montaña
me volvió a su silencio:
ah dije cómo es
que yo no conozco tu
maciza simetría y tu reposo:
sin embargo, dijo la montaña,
querrías
estar
instalado aquí con una
perspectiva invariable, alzándote
siempre a la misma vista:
de modo que seguí adelante
contando mis innumerables dedos.


LOVE SONG

Like the hills under dusk you
fall away from the light:
you deepen: the green
light darkens
and you are nearly lost:
only so much light as
stars keep
manifests your face:
the total night in
myself raves
for the light along your lips.


CANCIÓN DE AMOR

Como colinas al ocaso
te desprendes de la luz:
te ahondas: la verde
luz se oscurece
y casi te has perdido:
en tu cara sólo
se manifiesta una luz como
la de las estrellas:
la noche total que hay
en mí delira
por la luz del borde de tus labios.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Tina Suárez Rojas -propuesta de Azahara

Investigar=encontrar.

Hoy amigos, el menú ha sido una búsqueda por encontrar nuevos sabores. La cocina y los cacharros se vuelven rutinarios y necesitan, de vez en cuando, buscar explosiones de sabor.
Encontré a Tina Suárez Rojas, en el baúl etiquetado como “el desencanto de la vuelta de todo” y no recordaba que quedan cosas todavía, en el fondo, que te ayudan a suspirar por los días que vendrán.
Reseñas sobre Tina Suárez Rojas:
http://www.ucm.es/info/especulo/numero24/gorgona.html
http://www.abelmartin.com/aper/srojas/srojas.html

RARA AVIS
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas
F. G. LORCA
las niñas raras
.....................hermanita
las que llevan un corazón grosero
que enseña los dientes
pupilas fundidas y uñas
...............enterradas
feroces en la distancia
con toda la carne a cuestas
son las nenas que aprietan
los labios debajo de las sábanas
las que llegan los dedos
.....................hasta la garganta
para tocarse fondo y la sonrisa adversa
clavándole alfileres
.............a la foto de piaget
enfermas de silencio y sanas
de amigdalitis
rebeldes por antojo
gorgonas en amores
pasiones llenas
de faltas de ortografía
.............ru.dísimas
como sotas de basto
la ternura heñida en los puños
desertoras de dios rotundas
...............y rabiosas de nada
abiertos los muslos
..........................para mearse
............................................d
..............................................e
................................................p
..................................................i
...................................................e
lo insolente de la risa
en garabatos procaces
una inquietud sanguina
tienen pinta oh de sucias oh de histéricas
................................oh de amargadas
tiran piedras al precipicio de su ombligo
llevan bajo la lengua
secretos aberrantes teñidos de sarro
...............(quién echara ese hambre a la calle
por una vida perra que lamiera los talones)
.......desatinadas
de incurable eidetismo
la locura amarilla
desde el jardín de infancia
....................................huidas
del sueño
suicidado de un holandés dernente
...........niñas insólitas
con ganas en desahucio
niñas de la ultrahistoria
................................en nombre del deseo
dueñas de todos los llantos
que son el canto
de sus lágrimas retorcidas
como lombrices que arden
...........las niñas raras
las del delirio especular
las de los vendavales profanos
escasas de buenos modales
mírate bien
............hermana
son las cientos de niñas
viviendo a la deriva
prohibidas desde siempre
al otro lado de tu sangre

..............de Huellas de Gorgona (1996)


Paternalismo

te siento de lejos
....................mi vecinita de enfrente
lo trémulo de esos ojos
el vértigo que arrasa la piel
que aún interrogas
te siento
y te procuro entonces
mis bolas de naftalina
la camisilla y el canesú
la tierra magullada en las rodillas
el columpio que raya la cara
......................del sol
las amiguitas de pan
.............los dientes de leche
el tres por cuatro ocho dos chicles
...................un pintalabios
el álbum de junio
mamá me mima a veces
....................los piojos
el sabor de los mocos
.............esta muñeca es mía

santa rita
.............irrita
...................irrita el supositorio
lo que se da se acaba perdiendo
en un descaro
...................en un descuido
en la memoria inhóspita
¿quién puebla las cuatro
..............esquinas del sueño
cuando los angelitos huyen?
¿no hay de la calle una acera
que llegue hasta wonderland?
se te muere en el tiempo
......................la inocencia
te la gastan
y falta en los labios que manchan
en la carne viva de espantos
en la mirada que escuece
en el sosiego maltrecho
en mitad de un bostezo
entre el puré y los deberes
.....................de matemáticas
tal vez no sé
en el reverso de mi alma
falta
se te escapa de un tajo la inocencia
............................pequeña
con un cortejo sibilino de ranas
y hormigas
como quien olvida sus heces sus restos
abandona en ese viento desastrado
que desemboca en tu voz
que ya no es
.............cian ni magenta
cuerpo en vilo sólo
y un devenir que se queda de azar
..........................oscuro
cuando papi juega sucio
.................al antón pirulero
y te tapa la boca
y te baja las braguitas
y tú sospechas otra vez
que mañana si te mueres
no subirás al cielo
porque empiezas de repente a ser culpable
...................................de todo.

En fin, espero que las letras duras no se atraganten demasiado, pues estos versos me recuerdan que la poesía no es sólo belleza de lo bello.

Besetes.