miércoles, 16 de diciembre de 2009

José Emilio Pacheco | propuesta de María Jesús

La gota

La gota es un modelo de concisión:
todo el universo
encerrado en un punto de agua.

La gota representa el diluvio y la sed.
Es el vasto Amazonas y el gran Océano.

La gota estuvo allí en el principio del mundo.
Es el espejo, el abismo,
la casa de la vida y la fluidez de la muerte.

Para abreviar, la gota está poblada de seres
que se combaten, se exterminan, se acoplan.
No pueden salir de ella,
gritan en vano.

Preguntan como todos:
¿de qué se trata,
hasta cuándo,
qué mal hicimos
para estar prisioneros de nuestra gota?

Y nadie escucha.
Sombra y silencio en torno de la gota,
brizna de luz entre la noche cósmica
en donde no hay respuesta.



Hace ya algunas semanas hablábamos en este blog del agua y de su poder. Entonces leí este poema y lo guardé : aportaba otros matices, y me agradaba la rapidez de las secuencias , la sucesión de las ideas. La metáfora final me parece muy lograda y también la combinación de los antónimos: brizna/cósmica y luz/noche. Así que creo que le llegó la hora de asomarse a este espacio que compartimos. Que disfrutéis de las vacaciones y hasta pronto.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Alfonso Carreño | propuesta de Meteco Diletante

Desmontaje

La ceremonia estricta de la vida
va desprendiendo cuerpo.

A sosegados pasos
retira candelabros vigorosos
y descuelga tapices.

Fiestas de monte y sala se clausuran,
juegos de caña y de sortija cumplen
vísperas en jolgorio: y la obscena
boca letal de la celebración
apacigua las risas con que antes
rociaba el silencio.



Igual que en casi todos los poemas que me gustan, quizás éste sólo tenga una asociación de palabras brillante, “desprendiendo cuerpo”, pero que, también como siempre, eso basta para que el poema ocupe durante bastante tiempo un lugar en la conciencia arrojando luces y sentidos a otras ideas.

Lo leí en unos días en los que observaba las señales que mi cuerpo empieza a mostrar por el paso del tiempo. Desde la idea de cambio (que el cuerpo cambie) aquello no era muy preocupante, pero la palabra “desprendimiento” añadió un matiz dramático a ese suceso, una cierta ansiedad se coló en mi vida. Como llamada por el nuevo contenido se presentó una frase olvidada de Proust, una reflexión sobre los ancianos empequeñecidos: enanos en el mundo y gigantes en el tiempo. Parece que persistimos en durar a cambio de ofrecer un doloroso espectáculo de engorde y derribo, como el baile final de la novela.

Pero detrás de ese baile macabro, el poema hace surgir otros aspectos de la vida, el dramatismo se equilibra con ecos alegres y una celebración, obscena, como no puede ser de otra forma, de la vida. Me recuerda a la Voluntad de Schopenhauer, que se devora a sí misma porque no hay nada externo a ella, pero aquí con la indicación contraria a la santidad, la de hacerle una jugarreta a la vida y reintegrarle la menor parte posible después de haber disfrutado de ella. Hay en este poema enseñanzas y un equilibrio que me hacen estar pegado a él.

Saludos.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Vicente Aleixandre | propuesta de Jesús

SOY EL DESTINO

Sí, te he querido como nunca.

¿Por qué besar tus labios, si se sabe que la muerte está próxima
si se sabe que amar es sólo olvidar la vida,
cerrar los ojos a lo oscuro presente
para abrirlos a los radiantes límites de un cuerpo?

Yo no quiero leer en los libros una verdad que poco a poco sube como un agua,
renuncio a ese espejo que dondequiera las montañas ofrecen,
pelada roca donde se refleja mi frente
cruzada por unos pájaros cuyo sentido ignoro.

No quiero asomarme a los ríos donde los peces colorados con el rubor de vivir,
embisten a las orillas límites de su anhelo,
ríos de los que unas voces inefables se alzan,
signos que no comprendo echado entre los juncos.

No quiero, no; renuncio a tragar ese polvo, esa tierra dolorosa, esa arena mordida,
esa seguridad de vivir con que la carne comulga
cuando comprende que el mundo y este cuerpo
ruedan como ese signo que el celeste ojo no entiende.
No quiero no, clamar, alzar la lengua
proyectarla como esa piedra que se estrella en la frente
que quiebra los cristales de esos inmensos cielos
tras los que nadie escucha el rumor de la vida.

Quiero vivir, vivir como la hierba dura,
como el cierzo o la nieve, como el carbón vigilante,
como el futuro de un niño que todavía no nace,
como el contacto de los amantes cuando la luna los ignora.

Soy la música que bajo tantos cabellos
hace el mundo en su vuelo misterioso,
pájaro de inocencia que con sangre en las alas
va a morir en un pecho oprimido.

Soy el destino que convoca a todos los que aman,
mar único al que vendrán todos los radios amantes
que buscan a su centro, rizados por el círculo
que gira como la rosa rumorosa y total.

Soy el caballo que enciende su crin contra el pelado viento,
soy el león torturado por su propia melena,
la gacela que teme al río indiferente,
el avasallador tigre que despuebla la selva,
el diminuto escarabajo que también brilla en el día.

Nadie puede ignorar la presencia del que vive,
del que en pie en medio de las flechas gritadas,
muestra su pecho transparente que no impide mirar,
que nunca será cristal a pesar de su claridad,
porque si acercáis vuestras manos, podréis sentir la sangre.

(Vicente Aleixandre, La destrucción o el amor).


Comentario


Se me escaparon horas y días, y olvidé este reducto de vida, de palpitante cadencia, de destilada esencia, que es este espacio de poemas compartidos. Os propongo de nuevo un clásico, a quien siento olvidado y que llenó muchas de mis horas juveniles. En él, el poema reclama más poema, cada metáfora conduce a otra metáfora, y las palabras nos arrastran en un torbellino de naturaleza y vida. Poco más: me pareció apropiado para aquellos que como yo, a veces, como sin querer, ya no escuchan el rumor de la vida.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Cristina Peri Rossi | propuesta de Bea

La pasión

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.

"Babel bárbara" 1991

La oposición, un congreso inminente... mil cosas se me han acumulado en los últimos tiempos y me han alejado de pan de humo, espero que el congreso pase pronto y poder volver. Así que ahí va este poema recogido con prisas, de una autora cuya actitud entre práctica, cínica y romántica siempre me descoloca. Ya me decís que os parece, porque a mi me gusta mucho o me disgusta mucho según el momento. Espero poder dedicar a pan de humo mucho tiempo, por fin, este fin de semana... Si no me convierto en la Bella Durmiente!!!

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Juan José Saer | propuesta de Marina

Despedida

Hoy nos separas, profundo, y alguien
recorrerá ese millón de pasos que se acunan,
mientras abandonados por un cuerpo feliz
que ahora crece lejano,
sentimos nuestros ojos arder entre unos gestos
delicados, en esta orilla
solitaria, en plena tarde
y en un octubre extremo,
entorpecidos por un doble abandono,
nosotros, prisioneros
de una llanura indiferente,
oh mar que nos induces a gravedad.


Comentario:

Vuelvo al primer autor que propuse en Pan de Humo, no porque sea tan cíclica (o, quiza sí, soy más cíclica de lo que me imagino y ya va siendo hora de que lo reconozca) sino porque este poema se presentó en mí por su propia voluntad; y, como el fin de semana anterior estuvimos juntas Diana y yo, y en éste otra vez la mar océana nos separa, me pareció el momento adecuado para subirlo.

Juan José Saer es un autor fundamental para mí, algo así como un padre literario, algo tan profundo e indisoluble de mi vida que nunca podré mencionarlo como corresponde. Él era esencialmente narrador, pero tenía un cuidado extremo de la lengua, y encaraba toda su obra sin distinción entre géneros, por eso su único libro de poesía publicado en vida, que recoge toda su obra poética, se llama El arte de narrar.

Este poema es una única frase, con una sintaxis compleja, muy saeriana, y me gusta su emoción contenida, su última frase, dónde pone los adjetivos, y su ritmo y su vaivén. Me hace pensar en la gramática alemana, porque cuando era chica me dijeron que en el idioma alemán el verbo está al final de la frase, y me rompía la cabeza pensando cómo sería entenderse en alemán, teniendo que esperar a que la frase llegue a su última palabra para saber de qué se está hablando (¿de ahí vendrá el famoso orden alemán: de que aprenden de chiquitos a esperar el final de lo que están escuchando?). Este poema me hace acordar a eso: cuando llego a la invocación final me veo obligada a ascender de nuevo hasta el comienzo y releerlo completando su sentido.

Este poema se presentó solo pero antes de decidirme a subirlo releí todo el libro de Saer y dudé entre varios otros. Mi solución salomónica fue subir al grupo google no sólo este poema sino varios más (como para obligarme a no seguir proponiéndolo en el futuro), en un único archivo (que también tiene unos enlaces a sitios donde hay mucha información sobre él y, por lo que vi, también pueden bajarse novelas de Saer zipeadas,pero no sé si están completas o no). De los poemas de ese archivo, dedico a Meteco el que se llama "De Polonio a Laertes" y a María Jesús el que se llama " De duelos largos".

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Violeta Parra | propuesta de Diana

Gracias a la vida

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios;
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano;
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
y el canto de ustedes que es el mismo canto
y el canto de todos, que es mi propio canto.

Gracias a la Vida



Comentario

Hace un mes, más o menos, murió Mercedes Sosa. Era una cantante argentina, tucumana, que seguramente conocerán por su voz potente y su compromiso político. Cuando yo era chica escuchaba sus discos, la mayoría con canciones folklóricas de la Argentina, que no me gustaban mucho; pero uno de ellos, un homenaje a la poetisa chilena Violeta Parra, sí que me gustaba mucho. Este poema que les propongo estaba en ese disco.
Como ya les comenté los poemas que siempre tengo en mente son canciones. Y como habrán visto la mayoría de ellos tienen que ver con el amor. Amor no sólo de pareja: amor a los hijos, a la tierra de uno, al sol, a las plantas, a las mascotas, a los sonidos, los olores, las palabras, a la vida.
Estoy en España, con mi sobrino Manuel y mi hermana Marina (la que hizo posible que este poema que encontré en internet sin signos de puntuación, tenga para ustedes la cadencia que tiene en mi cabeza, la que le dió Mercedes Sosa).
Gracias a la vida!

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Tomás Sánchez Santiago | propuesta de Nuño

Quién estará conmigo

Quién estará conmigo
de entre todos los modos
en éste:
............no asustarse del resplandor
tardío de las cosas.

Vienen
frutas del alba
con su golpe mojado de inocencia
y entra su luz segura,
apetecida,
en los climas dormidos de la boca,

claro
que sí,

y
alza al mediodía
sus cristales completos
y los hombres advierten olor a exactitud,
y se llenan de brillo
sus cabezas
....................(pero no es brillo
sino luz de lágrimas
de aquello que antes era ocupación y ahora roza
tan sólo).

Frutas del alba,
cristales completos,

pero al atardecer quién bajará
al río a esperar también
el paso sin prestigio del agua,
la bronca y no el murmullo,
la miel cautiva y negra de las sombras.

Y en esa espera,
el ángel no invocado de las duraciones.

(Del libro Lo bastante, de Alcancía, Jaraíz de la Vera
Cáceres, 2004)



Hace muy pocos días Amelia Gamoneda calificaba la obra en verso de Tomás Sánchez (Zamora, 1957) como una poética de lo precario, de aquello que se considera poco estable o poco duradero, algo inseguro, algo que se estima apurado o escaso de medios en su existir, aquéllo que, por serlo así, suele pasar desapercibido y si alguien repara, por casualidad, en ello y si, además, sin prisas, se detiene a considerarlo, queda sin duda impregnado de la melancolía que produce la visión de lo que vive desvaneciéndose y, sin resignarse a ello, intenta sostenerlo recurriendo, como es el caso de T.S., a la poesía, entonces ésta, tiznada de un aire elegíaco, recupera la memoria de lo efímero y lo dota de nueva vida más allá de su existencia. Pero aún cabe otra lectura. Más allá de la temática, en el oficio propio de decir, llama de un modo especial la atención la desnudez y el mimo en la elección del lenguaje así como el afecto con el que fluye, recurriendo a imágenes que más que cegar destellan porque se ofrecen con el velo de lo cotidiano y porque más que indicar insinúan, obligando al lector a buscar, más allá del texto, los límites de su comprensión. Poética de lo precario, sí. Pero, ante todo, poética de la insinuación.