Amistad del brazo
El metro iba muy lleno. Me agarraba
al lado de la puerta, de un barrote
niquelado. Tenía el brazo tenso
y toleraba aquella persistencia
de un peso tibio sobre el antebrazo.
Había poca gente cuando al fin me volví.
Era muy joven. Fea y pobre, descarnada
como una enjuta cabra mogrebina,
obstinada la frente, ojos cerrados,
abalanzada por toda carencia,
un brazo aún sin dueño, libre y promiscuo,
y no veía que alguien se movía
y se aislaba ante ella. Yo, también
muy joven, demasiado, aún no sabía
reconocerme, más que en la elección
en aceptar. Así, abandoné el brazo,
como si ya no fuera mío, hasta
la estación, cuando se rompió de pronto
la última cuerda del violoncello.
Gabriel Ferrater
Comentario
Este poema forma parte de la edición
bilingüe de Mujeres y días (Seix Barral, 1979)
que recoge una amplia muestra del poemario
Les dones i els dies (1960-1966)publicado en
catalán en 1968 (Seix Barral). Tres poetas actúan
como traductores del libro: Pere Gimferrer, José
Agustín Goytisolo y José Mª Valverde. El
poema Amistad del abrazo lo vuelca a la
versión castellana Pere Gimferrer. Divagar
sobre su versión, su perversión, su traducción
o su traición...creo que supondría aquí
no un gasto sino un dispendio. Sin embargo,
sus versos me acercan a esa experiencia
cotidiana que desabrocha la raíz misma de lo
cotidiano y la transforma en extraordinaria,
en memorable y memorizable. Algo así como
lo que sucedía en el poema A una paseante
de Charles Baudelaire en un bulevar parisino
pero trasladado al metro de Barcelona. Gabriel
Ferrater trabajará en otros poemas el carácter
atroz de la inexperiencia y la escasa sensibilidad
cuando se es "joven". Pero este poema es, así lo creo,
uno de los más potentes de esa gama cromática.
Hace 6 horas