miércoles, 22 de octubre de 2008

K. Kavafis – propuesta de Javier Gil

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Esperando a los bárbaros.

¿Qué esperamos agrupados en el foro?

Hoy llegan los bárbaros.

¿Por qué inactivo está el Senado
e inmóviles los senadores no legislan?

Porque hoy llegan los bárbaros.

¿Qué leyes votarán los senadores?

Cuando los bárbaros lleguen darán la ley.

¿Por qué nuestro emperador dejó su lecho al alba,
y en la puerta mayor espera ahora sentado
en su alto trono, coronado y solemne?

Porque hoy llegan los bárbaros.
Nuestro emperador aguarda para recibir
a su jefe. Al que hará entrega
de un largo pergamino. En él
escritas hay muchas dignidades y títulos.

¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores visten
sus rojas togas, de finos brocados;
y lucen brazaletes de amatistas,
y refulgentes anillos de esmeraldas espléndidas?
¿Por qué ostentan bastones maravillosamente cincelados
en oro y plata, signos de su poder?

Porque hoy llegan los bárbaros;
y todas esas cosas deslumbran a los bárbaros.

¿Por qué no acuden como siempre nuestros ilustres oradores
a brindarnos el chorro feliz de su elocuencia?

Porque hoy llegan los bárbaros
que odian la retórica y los largos discursos.

¿Por qué de pronto esa inquietud
y movimiento? (Cuánta gravedad en los rostros).
¿Por qué vacía la multitud calles y plazas,
y sombría regresa a sus moradas?

Porque la noche cae y no llegan los bárbaros.
Y gente venida desde la frontera
afirma que ya no hay bárbaros.

¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?
Quizá ellos fueran una solución después de todo.


Comentario

(La vida tiene sus urgencias y Javier no ha podido hacerme llegar a tiempo su comentario inicial. Lo publicará en la sección 'Comentarios' a lo largo de la semana)
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13 comentarios:

Fernando Broncano dijo...

Gracias Gilo por recordarnos este poema de Kavafis, el poema que ha expresado mejor la raiz de la melancolía contemporánea, que ha acertado en el diagnóstico de la enfermedad de la imaginación que padecemos. Esas estrofa final y la pregunta desolada de qué será de nosotros sin los bárbaros ha sido la pregunta de todos los que han soñado alguna vez con ser salvados, como Jenny la de los piratas de Brecht por los otros. A veces, muy pocas, un poema sustituye a un tratado de filosofía. Este poema lo hace.
Casi cada poema de Kavafis lo hace, Ithaca es a lo personal lo que los bárbaros es a lo colectivo, el mejor diagnóstico de lo que nos pasa. Yo siempre reservo un disco de Lou Reed y un poema de Kavafis para esos momentos en que estoy a punto de rendirme.

Javier Gil dijo...

Gracias por tener en consideración mis urgencias. Lo cierto es que mi carácter no da de sí lo suficiente como para enfrentarme a ellas satisfactoriamente. Y el resultado es que pierdo el paso cada día
Gracias, Fernando, por tu comentario. A mi también me ha venido Itaca a la mente. Y, por cierto, aviso que falta el último verso del poema: Tras la desoladora pregunta “¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?”, aún queda una respuesta inquietante:
“Quizá ellos fueran una solución después de todo”.
Es sobre todo este último verso el que me animó a proponéroslo. De hecho, la ausencia misma al reproducirlo en el blog me da que pensar. (¿O debería decir: da qué pensar?). Quiero decir que es como si el hecho de que no haya sido deliberado convirtiera al error en algo significativo. Daré un rodeo.
Volví a este poema después de terminar una novela de Coetzee, Waiting for the Barbarians. Recordaba, vagamente, que había leído hace muchos años un poema con un título parecido. Así que busqué el libro en el que yo sospechaba que se contenía el poema y hete aquí que di con él. Fue una auténtica proeza (no tanto el recuperar el libro de Kavafis, que contenía también ese olor que se acumula entre las páginas de los libros viejos, cuanto el haber recordado que leí aquel poema y suponer que tenía algo que ver con la novela de Coetzee). Después de tantos años sentí una pequeña conmoción. Diría que el choque se debía en parte a la perplejidad sobrevenida al tener que chequear mi experiencia. Aunque mi recuerdo me traía una satisfacción lejana, ahora era incapaz de reconocerme en ella o de devolver aquel supuesto estado de gracia a mi experiencia presente. De repente, me parecía que la estructura dialogada (o, en todo caso, la sucesión de preguntas y respuestas) se ponía en función de un estilo casi descriptivo, con un vocabulario por momentos suntuoso, y de una querencia por un final contundente. (También Itaca se construye narrativamente para entregarnos a un desenlace que acaso tiene algo de instructivo o de edificante). Y, sin embargo, me parece que esa intrigante conclusión (“¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros? / Quizá ellos fueran una solución después de todo”) ahora me apela con más fuerza que cuando era joven y me incomoda pensar que ello pueda deberse a que soy yo quien se ha hecho entre tanto más prosaico.

Josep E. Corbí dijo...

1. ¿Quién dice 'Hoy llegan los bárbaros'? ¿Los mismos que esperan agrupados en el foro o una voz que se encuentra entre ellos y, sin embargo, los mira desde cierta distancia? ¿Puede uno sentir alegría porque vienen los bárbaros, prepararse para darles la bienvenida, para entregarse a ellos? ¿Puede uno hacerlo bajo esa descripción, viendo a los que vienen como bárbaros? No del todo. Siempre los arropamos de alguna virtud civilizada, pero lo que nos atrae es la barbarie que no somos capaces de vivir. Ellos nos redimirán de nuestros huecos linajes,de nuestros largos discursos. Ellos nos harán rozar la vida, por instante; mas cae la noche y las calles quedan vacías. Seguiremos añorando a los bárbaros, nosotros tan civilizados.

2. Es esta una imagen de la vida que me resulta extraña, pero reconocible. No creo haber sentido la necesidad de la barbarie y, a veces, pienso que mi necesidad es tan grande que me la oculto. En cambio, sí que descubro en mi la necesidad de jugar, de jugar mucho, y en el juego no encuentro ni civilización ni barbarie.

meteco diletante dijo...

Con este poema me sucede un poco como con el anterior de Baudelaire, las referencias quedan señaladas de forma tan clara que pese a que me dan que pensar basante y uno aprende algo nuevo con ellos, dejan poca opción al decir, al comentario. Pero éste, al final, después de haberlo rumiado un par de días, me ha planteado una incognita que creo que tiene que ver un poco con lo que dice Fernando.

Voy ahora por la mitad de las memorias de Speer, y justo ayer leí una página en la que Hitler se quejaba a Speer de las escavaciones que Himmler llevaba a cabo para rescatar el pasado alemán. Para Hitler era vergonzoso: "¿qué pensaran en Occidente si nosotros mostramos nada más que instrumentos rudimentarios y aldeas de barro, mientras Grecia y Roma en esa época ya habían llegado a la cima de su civilización? Conscientemente rechazaron también el neogótico y las aspiraciones medievales de Himmler y las SS para a postar por un neoclásico más civilizado.

Al juntarse esto con el poema es cuando surge el enigma. Hitler quería una Cancillería en la que un embajador se sintiera tan impresionado como él mismo se sentía cuando desde su complejo de "barbaro" miraba las civilizaciones meridionales y occidentales. Se trataba de darle la vuelta a la tortilla, intentar por una exageración (multiplicar por varias veces las dimensiones de los viejos monumentos clásicos) colocar al antiguo civilizado como bárbaro y al antiguo bárbaro como el nuevo civilizado. Con lo cual el bárbaro siempre es aquel frente al cual tiene sentido exhibirse; como si la exhibición de las propiedades de uno sólo tuvieran sentido frente a alguien un tanto degradado.

No sé si Fernando se refería de alguna manera a todo esto que estoy dejando aquí. Pero a Occidente no sólo le pasa que ya no tiene las propiedades que nos podrían gustar de los bárbaros, sino que además se está quedando sin bárbaros frente a los que nos pueda hacer ilusión pavonearnos un poco, y con ello distraernos de nuestro aburrida complaciencia. Dostoievski, Sartre, predecían el aburrimiento occidental como el peor de los males, y he aquí que los bárbaros jugaban un papel primordial dentro de nuestras distracciones.

saludos

Mª Jesúsearerine dijo...

Saludos a todos, sigue lloviendo por mi tierra, quince días bajo la lluvia y ...tampoco aquí llegan los bárbaros. Esos bárbaros que huyen de la elocuencia y que reclaman el goce y disfrute de las alhajas, goce hedonista, placer que huye de la retórica para centrarse en el objeto. Kavafis, tan alejado de mí y tan querido.No siempre encuentro en los poemas ecos de mis vivencias. A veces son ellos los que me marcan un camino y juego con la experiencia de los otros para desear vivir lo que me cuentan.Senadores, cónsules, oradores y pretores sucumben a la fuerza de la pasión desnuda, los bárbaros que no se someten al control pequeñoburgués y acaban con los ritos. ¿Ya no quedan bárbaros? Algunas personas- me lo han dicho por ahí- siguen guardando una gota de locura y de barbarie en una esquina de su alma. Que sea la nuestra una de esas almas. Os leo siempre con el mismo entusiasmo que a los poetas. Un abrazo.

gotamarina dijo...

(Perdón si este comentario aparece dos veces, es que cuando lo estaba subiendo apareció un mensaje de error de blogger diciendo que no se había guardado, por eso lo subo de nuevo, pero tal vez sí se guardó y aparece más tarde. Por suerte por una vez no estuve escribiendo directamente en el formulario de comentarios sino en word y después lo copié, si no, si perdía todo mi estruje cerebral, qué mufa!)


Hola Javier, me gustó tu comentario sobre cómo fuiste del libro de Coetzee al de Kavafis y tu conmoción, me hizo recordar una época muy agradable de mi vida. Y hola María Jesús, lamento no haber podido comentar tu poema de Benedetti, fue publicado en un momento en que no podía comentar nada.

Mi primer comentario tiene que ver con todos los poemas escritos en lenguas que no entiendo, y es que si de un poema sólo llego a una traducción, para mí es como si no conociera el poema, sino una aproximación a él, que no es verdaderamente el poema. No puedo sentir la poesía como ideas sino como lenguaje, y no hablo del Lenguaje como idea platónica, sino de lenguajes, lenguas, idiomas concretos que habla gente concreta, habla, escucha, usa y disfruta, que tiene sus variantes, sus matices y sutilezas. Por lo tanto lo que pueda decir ahora no me parece que sea genuino pues no sé cómo suena este poema en su idioma original (el problema no es que Javier no haya subido la versión original, sino que yo no sé griego). En este caso en especial me pregunto cosas sobre el matiz de lenguaje usado por Kavafis (a mi también me parece un vocabulario suntuoso, como dice Javier) y sobre la sensación temporal de los tiempos verbales.

Segundo, lo primero que me gustó del poema es su estructura en preguntas y respuestas y sus voces colectivas y anónimas. A primera vista me pareció muy original, hacer avanzar la narración de esta manera. Pero unos días más tarde me di cuenta: ¡la voz del poema es un coro griego! Por lo que me acuerdo de las pocas tragedias que leí, esta estructura en preguntas y respuestas que van describiendo cosas que pasan, era un recurso del teatro griego para narrar en escena cosas que pasaban en otro lado. Aunque no sea un recurso original sino antiquísimo, igual me gusta, es inteligente haberlo recuperado en nuestro tiempo.

Después me surge la pregunta de “¿qué son los bárbaros?”, y más “¿qué?” que “¿quién?” porque me parece muy evidente que su sentido más interesante es el figurado, y no el literal. Entiendo posible una interpretación al estilo de Fernando: no son nada, sólo una imagen de que todos los que esperan su salvación viniendo de lo exterior, agotan sus posibilidades de acción en la espera. Pero también se me aparece con mucha fuerza la interpretación al estilo Pepo y María Jesús: son la necesidad de desembarazarnos de nuestro corsé cultural y lanzarnos a modos de vida menos “civilizados”. Entiendo el rechazo de Pepo y Meteco por esa disyuntiva entre “civilización” y “barbarie” (una distinción que lamentablemente es excesivamente troncal en la cultura argentina, por obra del libro “Facundo o Civilización o Barbarie” de Domingo F. Sarmiento, de 1845), entiendo el rechazo de esa disyuntiva como falsa, engañosa y peligrosa, y me gusta el comentario de Pepo sobre la posibilidad de ver nuestra búsqueda de libertad como una necesidad de juego, más que de barbarie,y el comentario de Mateco sobre que ya no quedan bárbaros antes los cuales mostrarse ni de los cuales obtener diversión (¿qué biografía de Speer estás leyendo? ¿La de Gitta Serenyi? La leí hace años. no me acordaba de esta parte, supongo que por todo lo que me horrorizaron otras cosas).

Por mi parte pienso que la clave está en la palabra “solución”. ¿Qué vienen a solucionar los bárbaros? Si tenemos de todo: cónsules, leyes, joyas, discursos elocuentes, títulos, finos brocados, amatistas, etc, qué más necesitamos? Me parece que tiene razón Meteco cuando habla de aburrimiento, a mí el poema me dio una sensación de hartazgo de sí mismo, como cuando comimos demasiado y nos quedamos adormecidos por la digestión y no podemos hacer nada.

Fernando Broncano dijo...

Perdonad que vuelva sobre el tema. Kavafis, como sabéis, fue el poeta de casi una generación entera, ahora se lee poco, pero la adición a Kavafis en la poesía española fue intensa en unos años de transición en los que se necesitaban nuevas metáforas. Fue el poeta del descubrimiento del otro, coincidió con aquellos años en que la otreidad se convirtió en el tema ("Extraños a nosotros mismos", etc.). Desde su Alejandría de comienzos de siglo tuvo una perspectiva nomada que sigue siendo privilegiada: griego, homosexual, de cultura occidental cultivada, nacionalista griego anticristiano, etc. Su poesía trasciende el idioma, como casi toda la gran poesía. Pero tiene razón Gilo en que este poema hay que leerlo sobre el trasfondo del libro de Coetzee, la mejor meditación que se haya hecho en la literatura contemporánea sobre la crueldad y la tortura: los bárbaros como los otros esenciales. Estoy casi seguro que Kavafis estaba presente en Coetzee cuando escribió el libro: si hay salvación, está en los otros.

Fernando Broncano dijo...

De nuevo disculpas por la insistencia, pero observad este otro poema de la otreidad fracturada (¿se me nota mi amor a la poesía de kavafis?):
LA CIUDAD
Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.

Fernando Broncano dijo...

Mil disculpas por la tediosa insistencia,os supongo bien leidos y viajados, pero sia acaso por la juventud o la distracción no estuviéseis familiarizados con la poesía de Kavafis, os encarecería con una absurda pesadez la consulta de esta página de muestra:
http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/cavafis2.htm
el poema de mi comentario anterior es el aperitivo de la página.

meteco diletante dijo...

Pese a que cada vez que se añade algo mas de Kavafis aumenta mi admiración por él (lo desconocía), no logro aclararme nada, y leyendo los comentarios posteriores, cada vez se me hace más misterioso el papel del otro en este poema, o en el segundo que ha publicado Fernando. Sin duda la no lectura del libro de Coetze tiene algo que ver en este desconcierto. Pero con el poema inicial no me termina de encajar la imagen del otro como un espejo en el que mirarme y exhibirme, ni ladel otro como alguien que haya que incluir para mi salvación, ni las propiedades de un barbaro como un paraíso perdido...El poema más bien habla de una imposibilidad, de un camino cortado, del agotamiento de un recurso que cumplía una función, pero no logro identificar esa función como algo salvífico.El segundo poema también habla de la misma imposibilidad pero esta vez más intima, la imposibilidad de la huida en la otredad, la persecución ineludible de lo mismo-de-siempre, desapareciendo cualquier espacio desde el que poder ver de otra forma, como si de eso dependiera verte a ti mismo de otra manera. Todo un enredo, no cristaliza en nada. Y el coro griego tampoco me aclaró mucho ¿qué podría significar aquí?

saludos

gotamarina dijo...

Meteco: mi comentario sobre el coro griego no significa nada en sí mismo, era un comentario sobre un recurso técnico, nada más, no puede aportar nada sobre el contenido.

Fernando: me reconozco ignorante, de Kavafis conocía sólo este mismo poema de los bárbaros, y buscando "Itaca" antes de comentar leí algún poema más, y varias traducciones diferentes de éste, y me sigue pareciendo que necesitaría saber cómo suena esto en su lengua original. Tampoco leí a Coetzee. Mi falla seguro no se debe a la juventud, debe de ser culpa de la distracción.

No quería hacer el comentario porque de la vida de Kavafis sé sólo esos cuatro datos que menciona Fernando, y me parecía una idea muy trillada, pero se me ocurrió que el poema también se puede leer en clave homosexual.

Tampoco tengo muy claro qué corno quiere decir el tema de lo Otro.

Pero el poema "La ciudad" me gustó. Conozco gente que quiere solucionar sus problemas yendose a vivir a un lugar diferente, y el resultado suele se que nuestros problemas nos acompañan, vayamos a donde vayamos.

Buenas noches.

Nuño dijo...

Buenas a tod@s. Con retraso no querido me incorporo al blog y me siento encantado al repasar el intenso diálogo de los comentarios. He de agradecer a Gilo que me recuerde que todavía hay esperanza, que este presente no es tiempo aún de cenizas y que el desasosiego tendrá que buscar en otro lugar otros despojos; y, además, que con su propuesta me haya animado a volver a escuchar el c.d. de "Stoa" del año 1995: un compacto de diez canciones, cinco de ellas son poemas de Cavafis, traducidos del griego por Conrado Santamaría, amigo fiel del grupo salmantino hoy ya desaparecido. Por aquellos años la estela del poeta aún mantenía viva su luz.

"El soñar con ser salvados" de Fernando me recuerda aquel diálogo de los dos vagabundos de "Esperando a Godot" (Vladimir: "Nos ahorcaremos mañana. A menos que venga Godot". Estragón: "¿Y si viene?". Vladimir: "Nos habremos salvado"). Godot no es más que una especie de consagración de la esperanza,que los dos vagabundos llevan dentro, como Dogo, el protagonista de "El desierto de los tártaros" que espera que ataquen la fortaleza Bastiani para alcanzar la gloria; o como espera jubiloso el pueblo a los americanos en "Bienvenido mister Marshal". Siempre estamos esperando y gracias a ello podemos soportar de cada día su amanecer y su atardecer; y gracias a ello escribo ahora ésto; y hasta soy capaz de aguantar el absurdo de tantas situaciones humqanas.

A todo ésto ha dado pie ese hermoso poema canónico de Cavafis, un poeta que huye de la retórica y que si bien recurre a un lenguaje llano, la elección de su temática y el tratamiento distanciado y su regusto por lo decadente, lo convierten en un escritor elitista, obsesionado por la forma e impulsor del renacimiento modernizador de la lengua griega. Nuestro Cernuda bebió mucho de esta fuente. (Por cierto, que no me oiga Cavafis: sin el último verso queda mejor el poema). Salud para tod@s.

Azahara dijo...

Me ha recordado levemente a la época actual.
Hay que dejarse seducir por los bárbaros y hacer todo lo posible para que el sentimiento sea mútuo.

Desde mi punto de vista, los bárbaros son los iconos del movimiento poderoso pecuniario, y me explico: El movimiento fluctuante del sistema que permite que existan épocas de economía boyante o no.
Los bárbaros(famosos por su carencia de escrúpulos) hacen y deshacen a su antojo, permitiendo el movimiento creciente(que después se convierte en decreciente,es obvio)tanto de la economía como de todo el contubernio que la rodea. Y todo ello, sin valoraciones morales(que tiene mucho mérito, y de las que, la mayoría de los mortales no podemos desligarnos, por eso no somos bárbaros).
Este poema viene muy, pero que muy al hilo del encandilamiento cuasi venerado de los líderes mundiales responsables de que hoy, yo, pueda poner comida en mi mesa o no. Y como todos sabéis, no me refiero a Bush ni a Zapatero, ni a Nicolás. Me refiero a los ideólogos de las hipotecas subprime, bárbaros condescencientes pero amorales sin los cuales, el capital no hubiera podido enriquecer las arcas de los estados miembros y no miembros y de ahí, el final tan aclamado del poema "¿ Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?
Quizá ellos fueran una solución después de todo".

Un saludo a todos, y me alegra ver que cada día somos más (aunque no con la regularidad que uno quisiera...)