jueves, 6 de marzo de 2008

Menú degustación (propuesto por Azahara)

Para abrir boca…

Poéticas del vacío

VI

(Hay más poesía que realidad,

por eso apenas puede decirse.

por eso todo rebasa, no desde sí,

en sí.)


Hugo Mújica. Poéticas del vacío. Ed. Trotta

Comentario:

Este poema te reclama en positivo. Da cuenta de las posibilidades, en un instante. Así veo también la poesía. Belleza más que realidad. Y es tan difícil explicarla… tan bella sentirla, que te supera, no desde ella sino toda ella, en sí misma.

Como entrantes…

10

Me he escondido debajo de las piedras

junto a los escorpiones

para que no me encuentres o encuentres la muerte.

Míriam Reyes. Espejo negro. Ed. DVD Poesía


Comentario:

Este poema no es que se clave, es que te atraviesa. Esconderse debajo de algo como una piedra (inerte, fría, sin vida…), como se esconden los escorpiones (animales que saltan en cuanto se ven amenazados y te atacan ipso facto,- sin preguntas, (evidente)- con la única finalidad de inyectar su veneno mortífero). Y se esconde sólo para que no la encuentres (te da la oportunidad de que desistas en la búsqueda) pero si te empeñas… y la encuentras, que sepas que sólo cabe la posibilidad de encontrar la muerte.

Rápido, sintético y sin miramientos.

Nota personal: Este comentario se autodestruirá pasados 5 segundos.

Que, que…

No me digas que no tiene tela…

Primer plato…

I

Mi padre enfermo de sueños

En el asfalto incandescente de cien mil mediodías

[caminados

Bajo el sol en vertical

Perdió sus pies

Y apoyado en sus rodillas sigue buscando

El camino de vuelta a casa.

Mi padre sueña,

Rendido por el cansancio,

Que vuelve a su tierra y planta sus piernas y le crecen

[pies jóvenes

Y la savia de su tierra negra le alivia el dolor

[de las arrugas

Y resucita sus cabellos muertos.

Luego despierta en un piso alquilado a la ciudad

[de los huracanes de la miseria

Y blasfema y maldice y no tiene amigos.

Escondido en la noche

papá llora por las certezas que lo defraudaron.

Del otro lado de su piel

mamá llora por mamá

mamá llora por su casa que ya no habita

y por paz y reposo y risa.


Papá y mamá lloran

cada uno a espaldas del otro en la cama

en el más crudo estruendoso hermoso silencio

que modula en frecuencias infrahumanas

sonidos que se articulan como palabras:

si aquí no están mis sueños

cómo puedo dormir aquí”.

Y que sólo yo escucho

con la cabeza enterrada en la almohada.


Concebida de la nostalgia

nací con lágrimas en el sexo con tierra en los ojos

[con sangre en la cabeza.



No soy lo que soñaron

como tampoco lo son sus vidas.


Comentario:

Por seguir un poco con el hilo temático del ahnelo y de la melancolía que intuyo… creo que nuestro carácter, nuestras posibilidades van muy ligadas a lo que los demás esperan de nosotros mismos y de la idea preconcebida también de lo que nosotros esperamos de los demás.

El final del poema, me sugiere dos cosas: la primera es la de que si no nos centramos en saber qué es lo que buscamos nosotros mismos para nuestra vida, no somos felices. A medida que maduramos así, nos damos cuenta de que somos reproche. Nuestros sueños se conviertieron en sueños (“si aquí no están mis sueños/cómo puedo dormir aquí”) ynadamás y, la segunda: lo que es peor. Dejamos herencia en los descendientes. Herencia cultural y emocional. Claro ejemplo en “Concebida de la nostalgia/nací con lágrimas en el sexo con tierra en los ojos/con sangre en la cabeza”.

De esta forma, el círculo de desesperanza, melancolía, o trenes que perdimos… se hereda… se vicia.


Segundo plato…

20

Te amaré hasta el hastío.

No es una promesa,

es una profecía.

Míriam Reyes. Espejo negro. Ed. DVD poesía


Comentario:

Este es el ejemplo de poema-machete, que intenté explicar en uno de los comentarios.

Se me clava. Aquí veo convencimiento puro. Amor hasta hartarse.

Sin promesas que son futuribles corpóreos, extraídos de uno mismo. La promesa se convierte en profecía, en augurio, en futuro inevitable, externo a nosotros mismos. Rendición en su sentido más absoluto.


Ahora mismo son las 22:16 horas y, al parpadear el día adormilado, no suelo tomar postre.

Al día siguiente….

Cuando leo poesía, intento buscar un momento concreto del día que nada tiene que ver con el tiempo, sino más bien con el espacio. El espacio que necesito cubrir cuando leo poesía. Busco el momento determinado. Esa intuición que te viene dada por el olfato. Me siento, a solas y compongo el espacio de una forma particular: me coloco un paréntesis a mi izquierda y otro a mi derecha. Y no dejo que nadie entre en él durante mi espacio. (jiji) Así puzzleo mi mente y juego un ratito en mi casita de playmóvil, como cuando era enana y disponía de todo el espacio del mundo para perder el tiempo.




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