miércoles, 20 de agosto de 2008

Nicanor Parra -propuesta de Josep


SOLO DE PIANO

Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia,
Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso;
Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan:
No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo;
Ya que nosotros mismos no somos más que seres
(Como el dios mismo no es otra cosa que dios)
Ya que ho hablamos para ser escuchados
Sino para que los demás hablen
Y el eco es anterior a las voces que lo producen;
Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos
En el jardín que bosteza y que se llena de aire,
Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir
Para poder resucitar después tranquilamente
Cuando se ha usado en exceso de la mujer;
Ya que también existe un cielo en el infierno,
Dejad que yo también haga algunas cosas:

Yo quiero hacer un ruido con los pies
Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo

.................................Nicanor Parra
.................................Poemas y antipoemas, 1954



COMENTARIO

“No podrían decirlo las palabras.
Sólo debo agregar que en aquel día
Nació en mi mente la inquietud y el ansia
De hacer en verso lo que en ola y ola
Dios a mi vista sin cesar creaba.
Desde ese entonces data la ferviente
Y abrasadora sed que me arrebata:
Es que, en verdad, desde que existe el mundo,
la voz del mar en mi persona estaba.”

(fragmento de 'Se canta al mar' de Nicanor Parra)

En el poema que concluye con estos versos, Nicanor nos narra su primer encuentro con el mar. El ritmo del poema, la claridad de sus referencias, la sencillez en la adjetivación, nos conduce por un relato en el que la experiencia se encuentra cómodamente ordenada y a nadie sorprende. Uno se relaciona con ella como se relaciona con la sorpresa del niño ante una situación que al adulto le resulta trivial: le alegra la sorpresa infantil, pero es incapaz de sorprenderse él mismo. Por ello, aunque el poema concluye con una imagen de iniciación que parece surgir de lo más de hondo de uno mismo, los rasgos indicados de su discurso nos revelan, en cambio, que es solo una iniciación a la repetición de una forma entumecida de contacto con el mar.
'Solo de piano' es presentado como un antipoema y busca quebrar la lógica anquilosada de la que 'Se canta el mar' se alimenta. ¿Lo consigue? Su lectura me deja un eco conceptual y prosaico. Si me demoro en cada una de sus imágenes y dejo que reverberen en mí, surge una emoción. La acumulación de ese ejercicio, me hace sentirme más libre y desinhibido, menos necesitado de un relato ordenado y más inclinado al placer de reencontrarme fugazmente en los destellos. De todos modos, no dejo de sentir que en el poema pesan demasiado las ideas que lo guían y la necesidad de concluir con una coletilla, que, por otro lado, no dejo de agradecer:

“Yo quiero hacer ruido con los pies
Y quiero que mi alma se encuentre con su cuerpo”

5 comentarios:

Nuño dijo...

Buenos días o buenas tardes a tod@s y para Pepo gracias anticipadas por la propuesta. Hace ya tres veranos participaron aquí en Morille, en las jornadas del PAN, tres poetas (el nombre se lo doy yo, no ellos mismos) del movimiento "antipoeta" de Barcelona y en el primer recital público que se hizo, después de su intervención (de los "antipoeta" quiero decir) muy pocos de los poetas convocados para recitar se atrevieron a hacerlo: los "antipoeta" electrizaron y encantaron (de encantamiento, claro está) de tal modo al público y a los mismos colegas que el espectáculo de aquéllos hizo innecesario el programado y anuló así el programa. (Es curioso, la mayoría de su intervención era en catalán ante un público castellano duro). Es evidente que "antipoeta" no es lo mismo que "antipoema", pero a ambos términos les cubre un mismo paño: el "anti" amenazando al concepto nuclear "poesía". Los "antipoeta" veneran la poesía y N.P. también la venera, pero su poesía o la de otros como la suya, es decir a su manera, el modo poético que inaugura en 1954 frente al caduco y, según él, oficialista (el hermetismo y elitista Huidobro y el ideológico de Neruda). Tiene razón Pepo al quejarse de prosaismo, algo bien buscado como repulsa a lo tradicional (mejor decir, la lengua normal de los textos poéticos de esos años). Y añadiría por mi cuenta al lado de ese prosaismo la forma fragmentaria de construir el poema "Solo de piano" (una simple comparación con el trozo de "Se canta al mar" nos permite comprobarlo). Esta manera poética va a resultar exitosa durante una quincena de años, pero hoy el tiempo, esa prueba de mister Proper, ha oxidado su "desparpajo" y se me hace pesada su lectura. Me interesa más sus "Artefactos" por el verdor surrealista e incluso conceptual que siguen conservando y por la familiaridad que mantienen con la obra de Brossa. Salud para tod@s.

Azahara dijo...

hola a todos!!!

NO conocía a dicho autor, como tantos otros, pero me es grato observar que los poemas no se escriben ya, aunque a veces lo sigan haciendo, con un fin "de infarto". Este ejemplo, me ayuda a concebir el poema como un conjunto de versos divagadores, susceptibles de aplicación filosófica, como inicio, como germen ritual iniciático para su escritura o comprensión previa y como no, posterior.
Creo que Pepo tiene razón cuando apunta el peso de las ideas que guían su lectura, pues existe demasiada acumulación de las mismas en un breve espacio.
Sin embargo, he decir así mismo, que los últimos dos versos son una bocanada de aire divergente. Así me da la impresión de que Parra, consigue levantar el peso de las palabras que nos han perseguido durante la lectura.
La lectura filológica por otro lado me desconcierta, puesto que hay algo que me dice que no se dice lo que se quiere decir aún a sabiendas. Como el maestro cuya labor es la de manipular al discípulo para encajarlo dentro de una visión del mundo estandarizada, cuando está ocultando su pensamiento concreto y circunstancial sobre el asunto en cuestión(de ahí el golpe inusual de los últimos versos, misteriosos)

Un saludo a todos y espero que acabéis o empecéis bien las vacaciones!!!

meteco diletante dijo...

Tengo que celebrar la publicación de este antipoema y su poema comentario, pues, durante mucho tiempo estuve entretenido en pensar qué puede significar eso de “dar un cuerpo al alma”, o “encontrar un alma su cuerpo”. Los textos publicados me devuelven a aquellas reflexiones con nuevas imágenes. El poeta que las provocó fue Heine, y aquello que encontré como posibilidad de dar cuerpo al alma era la acción, entendida como figura del alma. Quizás sea ese el motivo por el que Heine fue un poeta tan atractivo para Marx y lo citara varias veces en El capital. Esto es lo que me sugiere el antipoema al comenzar con la imposibilidad de una acción genuina, con la razón instrumental extendida a la totalidad, el aburrido y previsible pragmatismo, y el hecho de que termine con una pequeña rebelión; pequeña en los efectos pero significativa en esencia: un ruido con los pies, sí, y molesto, tal vez, sí, pero ahí el alma encuentra su cuerpo, la tengo ante mí, con la garra de necesidad de todo lo externo, por mi propia acción. El poema comentario sobre el mar potencia hasta la sensación de certeza la imagen anterior: de ola en ola el mar nos presta su figura, su fenómeno… sólo de acción en acción el alma hace figura de sí y se nos muestra, se hace cuerpo. Tal vez esto sea intelectualizar demasiado un poema, y sin embargo, como en mi último comentario, no se me presenta otra opción.

Saludos.

Fernando Broncano dijo...

Más que un solo de piano me sugieren acordes atonales, incluso cacofónicos, quizá como protesta o lo que sea. No encuentro la lógica del poema (claro,como es un antipoema...) y más me parece una secuencia de imágenes que juegan a la paradoja. La mística usó mucho ese procedimiento, pero este poema, tiene razón Pepo, genera una distancia que no acaba de cerrarse, aún así es brillante. Tiene su punto

Josep E. Corbí dijo...

Vuestros comentarios han ido enriqueciendo mi lectura. Encuentro entre ellos algunas saludables divergencias:

1) Toni encuentra un orden en el poema a través de los versos que lo inician y lo cierran.

2) Aza y Fernando no encuentran ese orden, si bien Aza se siente refrescada por el contacto con ese desorden filológico y Fernando un tanto aburrido.

3) Nuño recoge ese sabor a versos que antaño fueron reveladores y ahora parecen hippies trasnochados.

Encuentro en mi manera de sentir el poema un eco de todas estas observaciones, aunque mi lectura se aproxima más a la de Toni. Por eso, querría introducir un matiz que me parece importante, a saber: que también puede haber una distancia entre uno mismo y su acción, como me sugiere el primer verso. Esa distancia sería una manifestación más de cómo el alma no se encuentra con su cuerpo. Otra es el hecho de que mi boca no habla “sino para que los demás hablen”, a través, quizá, de los estereotipos que, según Proust, confundimos a menudo con nuestra verdadera experiencia. ¿Cómo puede, pues, el alma encontrar su cuerpo, evitar distanciarse de la acción? “Yo quiero hacer ruido con los pies”: recuperar el contacto con los hechos más sencillos de nuestra materialidad. Hacemos ruido al caminar. Dejar que cada paso se pueble de los ruidos de otros pasos que te han ido haciendo: el de mis hijos que bajan corriendo las escaleras a las tres de la madrugada y me hacen sentir su vitalidad y su existencia, el de los peregrinos de les Useres, hora tras hora, en el monte como un eco medieval, el de mi padre cuando arrastra los pies en su vejez, el de sus pasos cuando avanzaba amenazante; el ruido de los pies que protestan y se rebelan. Y así siento que el ruido de mis pies me expresa y mi cuerpo, una parte modesta de mi cuerpo, tiene alma y ese tener soy yo.