miércoles, 8 de abril de 2009

Silvio Rodríquez | propuesta de Azahara

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Ojalá que las hojas 
no te toquen el cuerpo cuando caigan 
para que no las puedas 
convertir en cristal 
ojalá que la lluvia 
deje de ser milagro 
que baja por tu cuerpo 
ojalá que la luna pueda salir sin ti 
ojalá que la tierra no te bese los pasos 
ojalá se te acabe la mirada constante 
la palabra precisa, la sonrisa perfecta. 
Ojalá pase algo que te borre de pronto 
una luz cegadora 
un disparo de nieve 
ojalá por lo menos 
que me lleve la muerte 
para no verte tanto 
para no verte siempre 
en todos los segundos 
en todas las visiones. 
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones. 
Ojalá que la aurora no de gritos que caigan en mi espalda 
ojalá que tu nombre se le olvide a esta voz 
ojalá las paredes no retengan tu ruido 
de camino cansado 
ojalá que el deseo se vaya tras de ti 
a tu viejo gobierno de difuntos y flores 
ojalá se te acabe la mirada constante 
la palabra precisa, la sonrisa perfecta. 
Ojalá pase algo que te borre de pronto 
una luz cegadora 
un disparo de nieve 
ojalá por lo menos 
que me lleve la muerte 
para no verte tanto 
para no verte siempre 
en todos los segundos 
en todas las visiones. 
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones. 
Ojalá pase algo que te borre de pronto 
una luz cegadora 
un disparo de nieve 
ojalá por lo menos 
que me lleve la muerte 
para no verte tanto 
para no verte siempre 
en todos los segundos 
en todas las visiones. 
Ojalá que no pueda, tocarte ni en canciones.


...............Comentario
Con el paso de los años, “Ojalá” ha adquirido un significado muy importante pues forma parte de  mi vital banda sonora. Esta canción, habla del anhelo del amor que no se alcanza, con una melancolía que difícilmente puede ser  expresada de manera más brillante. En ella se lee, se relee y se escucha todo lo que alguna vez hemos sentido.
Pero como toda buena letra, si forma parte del todo musical, es imprescindible para su entendimiento, el resto de ella misma. Con lo cual, os remito el vídeo.
Espero que lo disfrutéis de una forma sana. Un saludo a todos
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10 comentarios:

Azahara dijo...

Hola, si queréis escucharla, el link a la canción está en el título.

Un saludo

gotamarina dijo...

A mí lo que me pasa con esta canción es que la escuché tantas veces en una edad muchísimo más tierna que la actual y en un contexto político muy concreto y potente que impregnó a la canción de una interpretación de la que me es muy difícil desprenderme. Era mi adolescencia, el comienzo de mi independencia, era el fin de la dictadura argentina (como me dijo mi tío Heriberto en el año 83: “este año pasás de dos dictaduras a gobiernos más libres”, refiriéndose al gobierno argentino y a terminar mi escuela secundaria (es decir el instituto)), y Silvio Rodríguez se hizo absolutamente famoso, popular y adorado en Argentina, porque representaba a Cuba, la revolución cubana, el único intento latinoamericano que continuaba resistiendo a EEUU, por extensión a todos los que habíamos sufrido la dictadura argentina que había sido tan apoyada y orquestada por EEUU, en fin… en ese contexto la lectura de esta canción era política, nadie pensaba en el amor, se escuchaba como una protesta a un dictador, aplicable a todos los dictadores. Para que se den una idea, nadie tenía la letra a la vista, nos teníamos que arreglar con lo que escuchábamos, y se debatía sobre si la canción dice “un disparo de nieve” o “un disparo de Nievi”, que se decía que era un fusil usado en Rusia… casi 20 años después gracias a esta entrada me puse a buscar en Internet y veo que el debate continúa, hay páginas sobre Silvio Rodríguez donde unos se contestan a otro sobre si esta es una canción de amor o de protesta política, donde se dice que no es nieve sino Nievi, o Nielin, un francotirador ruso, donde también hay una supuesta cita de S.R. diciendo que le escribió esta canción a su primer amor porque estaba obsesionado porque ella se había ido a estudiar a otra parte, etc. Yo lo que sé es que el contexto en que escuché esto era tan fuerte que condicionaba todo, otro ejemplo es cómo cada vez que Mercedes Sosa cantaba “Volver a los 17”, una canción de Violeta Parra que es absolutamente dedicada al amor, muy hermosa, cuando llegaba la parte en que describe los efectos del amor y entre muchas otras cosas dice “libera a los prisioneros”, se alzaban las exclamaciones, vítores, alabanzas, palmas, encendedores ardiendo, etc, porque esa frase se separaba del contexto y ya no importaba nada más que la necesidad de poder gritar “liberen a los prisioneros”, a toda voz. En fin…

Me voy de vacaciones por 4 días y no creo que me conecte a Internet para nada, así que aprovecharé estos días para intentar desprenderme de mi pasado y acercarme a este poema como si lo hiciera por primera vez, a ver qué pasa (a ver si lo logro).

No vi el link al video que dice Azahara, ni pude llegar a ningun lado desde el título, así que les dejo este link que les permitirá escuchar la canción, exactamente la versión que escuchábamos entonces (espero que quede bien, el link!).


http://www.goear.com/listen/a9dd9e4/Ojala-Silvio-Rodriguez



(por otro lado, volver a escuchar esta canción de Silvio Rodríguez después de tantos años me sacudió muchísimo... como dice Rubén, la música es el tunel del tiempo, uno escucha ciertas músicas y aparece mágicamente teletransportado a otro momento de su vida).

Felices vacaciones!

gotamarina dijo...

perdon, las matematicas no son mi fuerte... puse "casi 20 años despues" y son bastante más de 20, por lo menos 26... otra que la farolera!

Diana Pérez dijo...

Nunca hablo, leo y callo. Pero no puedo dejar de decir algo ahora.
Muchas cosas: Murió Alfonsín. No sé Marina, si sabías (a veces no estas muy atenta a las noticias). Murió la semana pasada. Como dijeron por aca, se nos terminó la juventud, se nos terminaron los '80.
Y Silvio Rodriguez, ícono de nuestra juventud y nuestros ´80 aparece ahora, acá, de una manera mágica. Qué loco es todo!
Comparto con Marina, no se puede (o no puedo) hacer una lectura no-política de SR y no puedo dejar de escuchar su voz, cantando esta canción y tantas otras, cuando leo el poema. A diferencia de Marina, cada tanto lo vuelvo a poner, lo tengo grabado en mi compu y todo!
Me recuerda fuertemente a muchos amigos de aquellas épocas, épocas de recitales, de masivas movilizaciones populares (como la que hubo en la calle con la muerte de Alfonso....), militancia universitaria, todo es posible, todo se puede cambiar, época de construcción, de infinita libertad, casi embriagadora.
Bueno, nada, no puedo decir nada que tenga que ver con la poesía. Hablo de mi vida. Y la poesía es eso al fin y al cabo, no? Nos toca cuando toca los aspectos más profundos de nosotros, de una u otra manera, expectativas, recuerdos...
Otra cosa, que hace tiempo quiero decir y no digo (hoy me destapé!): No puedo separar casi nunca poesía de música. Cada vez que tuve que pensar qué proponerles en Pan de Humo me sonaban miles de letras de canciones, Silvio, claro, Pablo Milanés, Charly García, Bob Dylan, Jorge Drexler, el flaco Spinetta, John Lennon, no sé, miles de poemas me resuenan en la cabeza con un timpbre de voz determinado, con una guitarra detrás, con melodía. Estuve a punto más de una vez de mandar alguna canción y no lo hice, ya llegará.
No sé, hermanita, si vas a ver esto antes de irte de viaje, o cuando vuelvas, sé que me llamaste y yo no estaba. Te quiero, te llamo cuando vuelvas.
Ah! Y no intentes leer el poema como si fuera la primera vez. Es imposible. Y no tendría gracia.

Diana Pérez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fernando Broncano dijo...

Los comentarios de Marina y Diana aciertan en un punto que nunca hemos comentado en las pocas ocasiones en que hemos comentado obras musicales: las canciones son la manera en que la poesía ha llegado a ser parte de nuestro ser, de nuestra banda musical como dice Azahara. Tienen algo de constitutivo que no lo logran ninguna otra forma cultural. Y las canciones de amor de Silvio Rodríguez tiene algo de penetrante en su suave salmodia que queda para siempre. Silvio Rodríguez, por suerte, se ha librado, al menos algo, de la creciente banalización de la cultura de cantautores que han desarrollado (en España) los medios progres para aumentar sus ventas. Volver a "ójala" todavía es volver al tiempo de las cerezas, cuando el mundo se estaba despertando. Ya sólo falta Leonard Cohen. Para un día de estos. Gracias Azahara.

meteco diletante dijo...

Venía a comentar alguna parte del texto, pero al leer el comentario de Marina, me entretuve con el debate sobre si es un texto político o de amor. También me interesé, por el debate sobre si dice nieve o nievi, me hizo gracia. Tengo que confesar que escuché la canción tres o cuatro veces la canción por la simpleza de ver como pronuncia los otros versos que terminan en “e”, para ver si ese nive-i era un deje fonético de S.R con la letra “e”. Excepto la palabra “siempre”, que suena parecido al nieve-i pero menos marcada, todas las demás palabras que terminan con “e” a final de verso suenan como una “e” clara: constante y muerte.

Esto de paso, da cuenta de mi pobreza intelectual de unos meses atrás para acá. A cosas como esta y a análisis métricos es para lo poco que me da últimamente la cabeza, observo que he perdido mucha sensibilidad estética. Desde que empecé a estudiar oposiciones me he embrutecido, cada día es un mal trago y excepto en los momentos de embriaguez es raro que me conmueva algo. La mañana del re-vivir mis clases de universidad viendo cabellos ha sido mi paroxismo estético en dos meses.

Sobre si el texto es político o de amor, tampoco me puedo pronunciar. Está ese disparo de nieve-i y un gobierno de difuntos y flores, que sí…tal vez, pero el resto del poema tendría que ser una personificación bastante disparatada para que se tratara de un régimen o un país lo que hay debajo del texto. Gobierno de difuntos en el amor pueden ser tantas cosas, he tenido alguna relación que le pegaría bien ese verso. Sobre los cantautores, bueno, a mí me cogió esa época de refilón. Veía a los de mi generación anterior (soy del 69) extasiados con ellos y simplemente no lo entendía, pero tampoco me preocupaba entender ese fenómeno, clasificamos (la mayoría de mis amigos y yo (el termino generación es demasiado amplio, recuerdo algún amigo de mi edad, sobre todo los influenciados por hermanos mayores, que sí que se exaltaba con los cantautores)) esa música con la etiqueta de “horteras” y nos dedicamos a escuchar a los Ramones, Joy Division, The Clash, Sex pistols, etc, o el producto nacional, lo que se conoció como “la movida”… todo lo que no era eso era clasificado automáticamente de hortera, no era nada especial despreciar a los cantautores, caían dentro de un gran saco que era rechazado sin más. Me tocó vivir el efecto sin la causa, y para mí la explosión de libertad que viví a principio y mediado de los 80 simplemente fue como una larga e irreverente borrachera del típico adolescente precoz , fue de las pocas cosas en las que fui un adelantado. Creo que si tengo que caracterizar esa época brevemente sería con las palabras toxicidad e irreverencia, no tengo ningún recuerdo político en especial, y en el fondo me alegro que sea así.

Ah sí, lo olvidaba, me quedo con estos versos, lograron introducir una leve brisa en mi actual desierto interior, y se lo tengo que agradecer:

ojalá que la lluvia
deje de ser milagro
que baja por tu cuerpo

No encontré (tampoco sé si la busqué) una expresión para expresar esos milagros (ahora no lo puedo decir de otra forma) que ocurren sobre los cuerpos de las personas amadas: una gota, un mechón caído, un poco de arena, una herida, una arruga…cosas tan pequeñas y contingentes que de repente te hacen gozar por haberlo visto en el cuerpo de quien amas como si hubieras visto un fenómeno atmosférico de grandes proporciones. Esa desproporción entre lo que provoca la sensación y la misma sensación queda muy bien expresada con la palabra milagro.

Saludos.

Fernando Broncano dijo...

Hay canciones de amor que inmediatamente son políticas. Hay canciones políticas que a veces son canciones de amor. Ésta es ambas cosas, en su acariciante lejanía, en su tierna lejanía. Quizá hay una forma de amar que tiene ya forma política.

Mª Jesúsearerine dijo...

Vengo de la huerta, de plantar tomates y berenjenas, de podar las ramas secas de los geranios y de emborracharme con el olor de azahar de los naranjos en flor.
Os busco al regresar y encuentro vuestros comentarios a la canción de Silvio Rodríguez.
Esta vez son retazos de vida.

Siento mucha nostalgia al evocar aquellos momentos en los que nos sentimos inmortales, el tiempo de las cerezas de Fernando, o de infinita y embriagadora libertad que nos cuenta Diana. Todo era posible para nosotros a la misma edad aunque en diferentes generaciones. Cambia la banda sonora, pero no las sensaciones ni los sueños.
Algunas de las emociones que esta canción despierta en Diana y en Marina son fácilmente reconocibles para mí si la sustituyo por otras : se repiten los ecos si se nombra a Raimon, a “La mauvaise réputation” de Brassens, “Ma Solitude” de Moustaki…y tantos otros. Qué importan las canciones, lo importante éramos nosotros, lo que a nosotros nos sucedía; por eso no se pueden escuchar sin tener en cuenta ese contexto que son nuestras propias vidas, ellas estaban allí para acompañar nuestros descubrimientos, nuestros primeros amores y aquel sentir… “en donde ser feliz era la natural razón de estar con vida” (Brines) y un futuro mejor.
“Ojalá” es una bella canción, romántica y con imágenes contundentes. Desear el olvido cuando es dolor lo que se siente( “ojalá pase algo que te borre de pronto”, resulta más que prudente.

Ojalá que así sea.

Nos vemos pronto,con afecto.

Nuño dijo...

Después de sufrir la suspensión digital en el rincón rural del que vengo, aquí ya en Salamanca, precisamente en este 14 de abril, la propuesta de Azahara ha tenido la virtud de remover los posos de mi memoria y de avivar cicatrices que parecían muertas. Ayer, en EL PAÍS, en su sección "Obituarios", un melancólico amante recordaba a su amada Sandra con estos bellísimos versos de S.R.:

"Disfruté tanto, tanto cada parte,
y gocé tanto, tanto cada todo,
que me duele algo menos cuando
partes
porque aquí te me quedas de
algún modo."

Hoy, este 14 de abril en el que vivo, es el espejo en el que miro aquel otro 14 de abril que marcó a fuego las circunstancias de mi futura infancia y adolescencia y me miro y me veo también en el contexto de este cántico de S.R. y ojalá que pueda cantar con él ese "ojalá que la luna pueda salir sin tí".

Aunque me cueste leer el texto sin cantarlo, sin su música medida, sin la compañía de un coro multitudinario y esa rabia y al mismo tiempo esperanza y esos sentimientos arrebatadores de libertad de Gotamarina, Diana y Mª Jesús, es obligado atender y reconocer su calidad poética, esa maestría formal que con tanto mimo S.R. construye el soporte textual de sus canciones: endecasílabos y alejandrinos cortados que sirven de plasticidad a su música ajustada, sujeta a esa salmodia a la que se refiere Fernando, a la que se obliga, por naturaleza, toda canción "protesta".(Habrá que volver algún día a repensar este término).

Que todavía hoy cueste encontrar el "territorio" que un día habitó, ocupó con legitimidad y llenó de futuro el clamor de los cantores poetas, nos duele sin duda pero mucho más, casi nos enfurece contemplar el paisaje desolador de ese esperanzado, en su día, futuro, hoy convertido en una obstinada negación de aquella esperanza: Raimon, Xavier Ribalta, Llach, O. Montllor, P.Ibáñez y otros más, espero que algún día puedan cantarnos la alegría del ofrecimiento público del perdón, por parte de los que les corresponde pedirlo. ¿Tendremos que recurrir de nuevo a otros cantautores?

Salud para tod@s.